La NASA ha cerrado oficialmente uno de sus proyectos más ambiciosos: la misión Mars Sample Return (MSR), que tenía como objetivo traer a la Tierra las muestras de rocas marcianas recolectadas por el rover Perseverance. Según Science, el Congreso estadounidense liberó ayer un proyecto de ley de gastos que respalda los esfuerzos de la Casa Blanca para eliminar definitivamente este programa.
La decisión marca el fin de años de incertidumbre para un proyecto que había enfrentado repetidas amenazas de cancelación debido a sus costos desorbitantes. El programa, que inicialmente se estimaba en cifras más modestas, había escalado hasta los 11 mil millones de dólares en 2024, generando preocupación entre los científicos sobre el impacto en el presupuesto general de ciencias de la NASA.
"Esto es profundamente decepcionante", declaró Victoria Hamilton, científica planetaria del Southwest Research Institute y presidenta del Grupo de Análisis del Programa de Exploración de Marte de la NASA, según el reporte. "Cuando tenemos memorandos que dicen que queremos ser la potencia dominante en el espacio, me pregunto cómo dejamos atrás algo tan ambicioso".
El proyecto representaba una colaboración internacional con la Agencia Espacial Europea (ESA), que había desarrollado una nave espacial para capturar las muestras una vez lanzadas desde la superficie marciana. Con la cancelación estadounidense, la ESA ha indicado que podría reconfigurar su contribución como una misión independiente para estudiar la geología marciana desde la órbita.
La cancelación deja en el limbo docenas de núcleos de rocas ya recolectados por Perseverance, incluyendo la muestra "Cheyava Falls", descubierta en 2024, que contiene formaciones minerales que podrían representar la mejor evidencia potencial de vida pasada en el planeta. Estas "manchas de leopardo" se asemejan a rastros típicamente dejados por microbios en la Tierra, pero su origen solo podría confirmarse mediante análisis detallados en laboratorios terrestres.
El compromiso presupuestario no eliminó completamente los fondos relacionados, trasladando 110 millones de dólares a un programa llamado "Misiones Futuras de Marte" para continuar desarrollando tecnologías que MSR había estado perfeccionando, incluyendo sistemas de aterrizaje en la delgada atmósfera marciana.
Philip Christensen, científico planetario de la Universidad Estatal de Arizona, advirtió que abandonar el esfuerzo señalaría una pérdida del liderazgo estadounidense, especialmente cuando China está construyendo su propio programa de retorno de muestras de Marte. "El retorno científico de MSR sería excepcional y proporcionaría la base científica e ingenieril para enviar humanos a Marte", indicó según la publicación.
Esta decisión podría abrir oportunidades para otros proyectos planetarios que habían quedado estancados en la NASA, incluyendo dos misiones ya seleccionadas para Venus y el desarrollo de una sonda para Urano. El presupuesto científico de la agencia recibiría 7.25 mil millones de dólares, un recorte del 1% respecto al año anterior, pero significativamente superior a la propuesta inicial de la Casa Blanca de reducir a la mitad el presupuesto científico de la NASA. Queda por determinar cómo esta reconfiguración de prioridades influirá en el futuro de la exploración planetaria estadounidense y si las tecnologías desarrolladas podrán eventualmente resucitar una versión modificada del programa en el futuro.
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