La Universidad del Atlántico cerró un capítulo de tensión estudiantil este martes 6 de enero, cuando culminaron exitosamente las sesiones de la Mesa de Garantías que permitieron levantar el paro estudiantil que mantenía paralizada la institución, según informó la universidad en su portal oficial.
El proceso de diálogo, que se extendió durante dos intensas jornadas, logró establecer consensos fundamentales entre estudiantes, docentes, directivos y trabajadores, marcando lo que el rector encargado Rafael Castillo calificó como "un momento significativo para la vida institucional".
"Esta fecha pasa a la historia de la institución porque hemos sido capaces de concebir, construir y cuestionar; por nuestra capacidad de reflexión activa, de militancia universitaria y de pensar académicamente, en una universidad con nuevo rumbo", declaró Castillo según el comunicado oficial.
Los acuerdos alcanzados establecen un nuevo calendario académico definitivo para culminar el periodo 2025-2, con regreso a clases programado para el 15 de enero y cierre del periodo académico el 21 de febrero. Esta decisión busca garantizar el derecho a la educación mientras permite una adecuada planeación del desarrollo académico.
Más allá del aspecto logístico, la Mesa de Garantías firmó acuerdos que contemplan garantías académicas, disciplinarias y políticas, atendiendo las demandas del movimiento estudiantil y los voceros de facultades. Un elemento destacado es el compromiso de avanzar hacia un proceso constituyente de la Universidad del Atlántico como "escenario democrático de construcción colectiva".
El contexto de este conflicto estudiantil se enmarca en una serie de tensiones institucionales que la universidad ha enfrentado en meses recientes, incluyendo disputas sobre la rectoría y procesos electorales internos, según se desprende de comunicados anteriores de la institución.
La metodología empleada en la Mesa de Garantías priorizó lo que la institución describió como "diálogo amplio y plural", "escucha activa" y "construcción de consensos", elementos que resultaron fundamentales para la "reconstrucción del tejido social universitario".
La participación representativa de todos los estamentos universitarios consolidó este ejercicio como un modelo de gobernanza universitaria basado en la corresponsabilidad y el respeto por la diversidad de voces académicas.
Este desarrollo podría establecer un precedente importante para el manejo de conflictos estudiantiles en instituciones de educación superior del Caribe colombiano. Queda por determinar cómo se implementarán efectivamente los acuerdos alcanzados y si el proceso constituyente prometido logrará materializar las transformaciones institucionales planteadas en el mediano plazo.
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