Una investigación de la Universidad de Arkansas ha revelado que la anorexia nerviosa puede provocar deterioro muscular duradero que persiste incluso después de que los pacientes recuperen el peso perdido, uno de los principales indicadores de tratamiento exitoso utilizados actualmente por los médicos.
El estudio, liderado por la profesora Megan Rosa-Caldwell y publicado en el Journal of Nutritional Physiology, utilizó modelos de ratas para examinar los efectos a corto y largo plazo de la restricción calórica extrema en la función muscular.
Según EurekAlert!, la anorexia nerviosa afecta entre el 1-4% de todas las mujeres y puede resultar en una pérdida del 20-30% de la fuerza y tamaño del músculo esquelético, componente crítico para la longevidad y actividades básicas como hacer compras o cargar bebés.
Los investigadores sometieron a ratas de ocho semanas a dietas con restricción calórica durante 30 días, luego las examinaron después de períodos de recuperación de 5, 15 y 30 días. Los hallazgos mostraron una reducción aproximada del 20% en el tamaño muscular y pérdida de fuerza que no mejoraron con la recuperación a corto plazo.
"Incluso después de 30 días, cuando los animales habían regresado a su peso anterior e incluso se habían 'puesto al día' con las ratas de control saludables, hubo una disminución general en la calidad muscular", explicó Rosa-Caldwell según el comunicado.
El estudio también encontró evidencia de cambios en la señalización de síntesis de proteínas, indicando que "las cascadas de señalización anabólica parecen atenuadas después de la recuperación a largo plazo". En términos simples, la capacidad para construir músculo se había debilitado.
Este descubrimiento desafía los criterios actuales de tratamiento. "En estudios clínicos, usualmente definimos la recuperación de peso como un índice de masa corporal de 18.5 o dentro del 95% de su norma predicha por edad", explicó Rosa-Caldwell. Sin embargo, los resultados sugieren que este marcador podría ser insuficiente.
Las implicaciones son particularmente significativas considerando que la anorexia nerviosa es frecuentemente una lucha de décadas, con períodos de recaída que prolongan el tiempo entre diagnóstico y recuperación sostenida. Según algunas estimaciones, solo alrededor del 50% de los individuos logran una recuperación sostenida.
Rosa-Caldwell señala que las complicaciones musculoesqueléticas "probablemente duran más de lo que la gente piensa y probablemente deberían ser tomadas en consideración cuando pensamos en cómo tratar a estos individuos".
La investigación plantea interrogantes importantes sobre los protocolos de tratamiento actuales y sugiere la necesidad de intervenciones específicas para la recuperación muscular. "Para mí plantea la pregunta de '¿cómo podemos implementar intervenciones para recuperar el músculo más rápido?'", concluyó la investigadora.
Este desarrollo podría influir en la reformulación de los criterios de recuperación exitosa en el tratamiento de la anorexia nerviosa, incorporando evaluaciones musculares más allá del simple indicador de peso corporal. Queda por determinar cómo estos hallazgos se traducirán en nuevos protocolos clínicos que aborden específicamente la rehabilitación muscular en pacientes con trastornos alimentarios.
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