Una serie de disputas con GISAID, la principal base de datos mundial de secuencias genéticas de virus como SARS-CoV-2 e influenza, ha llevado al cierre de importantes plataformas de monitoreo viral, generando preocupación sobre la preparación global ante futuras pandemias.
Según Science, tres herramientas fundamentales para el seguimiento de variantes virales han suspendido sus operaciones tras conflictos con GISAID. CoV-Spectrum.org, desarrollada por la bióloga computacional Tanja Stadler de ETH Zürich, fue desconectada el 23 de diciembre de 2025 después de que GISAID suspendiera el suministro de datos y acusara a los investigadores de violar los términos de uso. Plataformas similares como Nextstrain y Outbreak.info han enfrentado situaciones comparables.
GISAID, establecida en 2008 para compartir genomas de influenza, se convirtió en una pieza clave durante la pandemia de COVID-19 al albergar secuencias del SARS-CoV-2. La plataforma opera bajo un modelo de acceso restringido que protege a los investigadores que suben datos, pero prohíbe compartir secuencias sin procesar fuera de su sistema.
Los conflictos recientes giran en torno a herramientas desarrolladas por científicos para analizar y visualizar rápidamente las secuencias virales. En el caso de Stadler, GISAID objetó una función de filtrado que, teóricamente, podría permitir reconstruir genomas completos, aunque los investigadores modificaron la herramienta para mostrar solo resultados con al menos 10 genomas diferentes.
"Los genomas de patógenos están entre los datos más importantes en salud pública", señala Kristian Andersen de Scripps Research, quien advierte que estos conflictos afectan la capacidad de rastrear enfermedades y desarrollar diagnósticos y vacunas. Richard Neher de la Universidad de Basel considera que GISAID ya no favorece plataformas de análisis que operen fuera de su "jardín amurallado".
GISAID defiende sus decisiones, argumentando que un "grupo pequeño pero vocal" ha violado los términos de acceso y que la organización "sigue siendo el recurso más confiable de datos genómicos virales". Sin embargo, críticos como Colin Carlson de Yale describen el comportamiento de GISAID como "autocrático" y señalan que ha "disminuido críticamente" la capacidad mundial de monitorear nuevas variantes de COVID-19.
Como alternativa, investigadores han desarrollado Pathoplexus, una plataforma comunitaria que busca compartir datos de manera más libre mientras protege los intereses de quienes suben secuencias. En 2025, esta plataforma recopiló más secuencias de viruela símica que cualquier otra base de datos, según Stadler.
Aunque algunos expertos minimizan el impacto inmediato dado que COVID-19 ya no es una emergencia, el debate subraya cuestiones fundamentales sobre gobernanza de datos científicos críticos. La resolución de estos conflictos será determinante para la capacidad global de respuesta ante futuras amenazas pandémicas, especialmente considerando que muchas secuencias virales permanecen disponibles a través de bases de datos públicas alternativas.
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