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Santiago Uribe condenado: así operaban Los 12 Apóstoles desde la hacienda La Carolina.

Señal Investigativa recorrió el norte de Antioquia y recogió testimonios de víctimas del grupo paramilitar que Santiago Uribe Vélez comandó durante los años 90.

Un equipo de Señal Investigativa y Revista Raya recorrió durante varios días los municipios de Campamento, Yarumal, Don Matías y Santa Rosa de Osos, en el norte de Antioquia, donde se ubica la Hacienda La Carolina. En esta propiedad de 492 hectáreas se reunían los jefes paramilitares para planear cientos de crímenes contra campesinos inocentes. Tres décadas después, las víctimas por fin encuentran un atisbo de justicia.

La génesis del terror

Entre 1989 y 1998, el grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles sembró de muerte el norte antioqueño. La justicia colombiana ha documentado 533 asesinatos y desapariciones cometidos por esta estructura criminal, creada en la Hacienda La Carolina bajo el mando de Santiago Uribe Vélez, hermano menor de quien años más tarde sería presidente de Colombia.

La hacienda, cuyos muros aún se mantienen pintados de blanco y naranja, fue el centro de operaciones donde convergían empresarios, ganaderos, comerciantes, militares y policías. Allí permanecían los sicarios del grupo, incluyendo a Jorge Alberto Osorio Rojas, alias "Rodrigo" o "El Mono de los Llanos", quien comandaba el brazo rural de la organización. El brazo urbano era liderado por Hernán Darío Zapata Correa, alias "Pelochonta".

El rol de Santiago Uribe

Según el abogado y defensor de derechos humanos Sergio Mesa, autor del libro "El Apóstol Santiago", Uribe Vélez fungió como administrador de La Carolina durante finales de los años 80 y casi toda la década del 90. Su papel era el de articulador entre los empresarios ganaderos, la clase política de Yarumal y Santa Rosa de Osos, el ejército y la policía.

Esta labor de coordinación se facilitaba por la protección estatal que le brindaba su hermano Álvaro, quien fue senador de la República y posteriormente gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997. Esa protección se extendería hasta la Presidencia de la República entre 2002 y 2010.

Testimonios del horror

Cecilia Mesa Torres perdió a sus hermanos Omar Darío y Carlos Guillermo Mesa en julio de 1994. Ambos trabajaban como jornaleros y ordeñadores en La Carolina. Fueron secuestrados, torturados y asesinados. Sus cuerpos aparecieron con quemaduras visibles y señales de violencia extrema.


"Cuando el carro paró, yo me bajé y crucé. El rostro, el dolor, la muerte de mis hermanos fue tan dolorosa. Se les veían quemones en todo el cuerpo. Mi hermano tenía hierba aún en las manos. Esos son cosas que a usted jamás se le van a olvidar", relata Cecilia.


La familia Quintero sufrió un destino similar. Jorge Quintero y su hijo adolescente John Jairo fueron asesinados en el asalto a la finca La Sirena, en la vereda Ventanitas de Yarumal. Luzdary Quintero, hermana y testigo, recuerda aquella noche: "Llegaron estos hombres tipo 11 de la noche. Empezaron a gritar: salgan todos con manos en alto. Mi padre quedó arrodillado. Él se les arrodilló y quedó arrodillado en la pieza donde estaban durmiendo los más chiquitos".

El crimen que selló la condena

Camilo Barrientos era un conductor de bus escalera muy querido en la región. Hacía la ruta entre Yarumal y Campamento, y tenía por costumbre ayudar a todo aquel que lo necesitara. Ese fue, según los testimonios, su único pecado.


John Jairo Hernández, conocido como "El Topo", fue personero municipal de Campamento en los años 90 y uno de los primeros funcionarios públicos en denunciar los crímenes de Los 12 Apóstoles. Él recuerda cómo el teniente Juan Carlos Meneses amenazó a Barrientos días antes de su muerte: "Tarde que temprano te matamos". Al mes, tres sicarios del grupo lo acribillaron en un paraje despoblado de la carretera.


El Tribunal Superior de Antioquia confirmó que Santiago Uribe Vélez recabó información sobre Barrientos, la entregó a sus colaboradores, impartió instrucciones para ejecutar el homicidio y buscó la colaboración de la policía para que todo saliera según lo planeado.

La colaboración con agentes del Estado

Una de las pruebas más contundentes de la connivencia entre paramilitares y fuerza pública es que dentro de La Carolina operaba una base militar. El empresario Manuel Santiago Mejía Correa, socio de la hacienda, reconoció ante los estrados judiciales que el ejército estuvo instalado en la propiedad durante aproximadamente 20 años.


El mayor de la policía Juan Carlos Meneses, excomandante del distrito de Yarumal y mano derecha de Santiago Uribe, confesó múltiples crímenes del grupo. Las vainillas de las balas que mataron a la familia Quintero coincidían con el fusil asignado a Meneses.


Otro oficial señalado fue César Emilio Camargo, apodado "Capitán Represa", quien arrojaba los cuerpos de sus víctimas al embalse de Río Grande en el municipio de Don Matías. Este método le dio origen al concepto de exterminio y limpieza social que caracterizó a Los 12 Apóstoles.

La lista de la muerte

El personero Hernández relata cómo un agente de policía, de apellido Vargas, le entregó una lista con los nombres de las próximas víctimas. El documento circulaba en Yarumal, Campamento, Los Llanos de Cuivá y Santa Rosa de Osos, señalando a campesinos como supuestos colaboradores de la guerrilla, ladrones o consumidores de droga.


"Yo volteo la lista y resulta que estaba el alcalde de la época, el secretario de gobierno, estaba yo, comerciantes y finqueros. Le pregunté: ¿Y vos cómo conseguiste esto? Me dijo: me la robé", cuenta Hernández. El agente también le reveló que la lista se manejaba en Yarumal y en la finca de Santiago Uribe, identificándolo como "el patrón" que pagaba entre 200 y 300 mil pesos a los policías involucrados.

La condena y sus alcances

Tras tres décadas de dilaciones, amenazas contra testigos y presiones sobre investigadores y jueces, el Tribunal Superior de Antioquia encontró culpable a Santiago Uribe Vélez y lo condenó a 28 años de prisión como determinador del homicidio de Camilo Barrientos.


La sentencia también ordena a la Fiscalía adelantar un proceso de extinción de dominio sobre la Hacienda La Carolina, para que el predio pase a manos del Estado. Actualmente la propiedad pertenece al empresario Manuel Santiago Mejía, uno de los dueños del diario El Colombiano, quien fue socio de Santiago Uribe durante décadas.


Para las más de 500 víctimas de Los 12 Apóstoles, esta condena representa apenas el comienzo. Como lo expresó una de las familiares entrevistadas: "No nos van a devolver a nuestros hermanos, pero se empieza a creer que sí hay justicia en este país. Tardó mucho, pero las víctimas estábamos esperando que hubiera un culpable".

Preguntas sin respuesta

Señal Investigativa intentó comunicarse con Santiago Uribe Vélez, pero este no accedió a responder las preguntas que aún tienen las víctimas: ¿Por qué ordenó el asesinato de Camilo Barrientos? ¿Dónde están los otros paramilitares que se aliaron con él? ¿Es cierto que se ordenó el exterminio de los miembros de Los 12 Apóstoles para luego negar la existencia del grupo?


La hacienda La Carolina sigue en pie. Sus muros blancos y naranjas son testigos mudos de una época de barbarie que apenas comienza a encontrar justicia.


Vea aquí el video con el reportaje completo.


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Video

Viaje a la hacienda La Carolina, la cuna de Los 12 Apóstoles

Señal Investigativa / Revista Raya YouTube youtube.com 10 dic. 2025

Transparencia Editorial

Este artículo fue desarrollado con asistencia de inteligencia artificial (Claude (Anthropic)) para edición y corrección. El contenido ha sido revisado y verificado por el autor.

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